viernes, 8 de julio de 2011

TARDE DE MIURAS

Una pequeña brisa que atisba tormenta azota mi mejilla sonrojada traspuesta. Semblante de una tarde de oscura tiniebla, de premoniciones toreras, de llantos, de rezos, de cielos e infiernos, de estampas oxidadas, de puros de viejos, de tiempos añejos, de fino bueno. De trampas y anzuelos, de pulcros sueldos. Zapatillas negras azulosas envueltas en betún; arenisca seca del albero maestrante dominguero. De pronto, suena el portón de los sustos y un miura salta al ruedo. Vente toro, toro ven. Remata y vuelve a tu ser, vuelve a correr por el redondel. Plumas de águila, pata de gallo, piel de gallina, ojos de gato, sangre de toro, petos rajados, astas y lodo, humo y cigarros; ojos entornados, bocas sangrientas, pelo alborotado, ganas de guerra. Toros bravos, puntillas y clavos, puyas, estoques, banderillas y tocados. Tarde de alimañas, leones y tigres, gladiadores, soldados, huérfanos y llantos; mirlos y vencejos, pájaros jilgueros, cornalón. ¡Un médico! Trapazos, quites, esfuerzo; ángeles, honor, fuerza, mérito.

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